El éxito.
Hoy vengo a hablaros del éxito. Pero no de ese que conlleva tener muchos millones y la vida de tus próximas generaciones garantizada. No. Del éxito personal.
Hace tiempo que llevo dándole vueltas a la cabeza (de ahí el título del blog) a esto mismo. Así que me pondré como ejemplo.
Existe un concepto muy interesante al respecto. La Pirámide de Maslow. En ella, resumiendo, se dice que para que el individuo se realice espiritualmente, primero ha de cubrir sus necesidades primarias (ya sean alimentarias, parentales, etc)
Por tanto, parece que para sentirnos bien, tenemos que creernos que queremos estar bien. ¿Y cómo lo conseguimos? Confianza. Resulta irónico que hable yo de eso, alguien que hasta hace poco era un inseguro total. En fin.
Precisamente yo, intentando aumentar mi estima, decidí probar con las artes escénicas. Al principio, cada vez que tenía que subir al escenario entraba en pánico. Se me aceleraba el corazón. Pero poco a poco empecé a controlar mis emociones, mi propio cuerpo, hasta terminar disfrutando de todos los focos (y alguna mirada rara desde el público también)
El éxito espiritual. Algo así como un buen rollismo constante contigo y con la gente que te rodea. Paz, silencio, escuchar tu propia respiración.
Samuel Beguiristain
twitter.com/SBeguiristain97
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